Escuela Infantil Pequeñecos
Escuela Infantil Pequeñecos

ESCUELA DE PADRES: LA CONDUCTA DE MORDER
…aparece frente a la profesora un niño llorando enseñando una evidente marca de dientes en la piel de su enrojecido carrillo, a su lado, se encuentra otro niño que también llora asustado por ese impulso que no ha podido controlar y por miedo a la reacción del adulto que está a su lado…
¿PORQUÉ LOS NIÑOS MUERDEN?
Bebés: los bebés emplean su boca para explorar, aprender y también para relacionarse. Es una de las partes que se encuentra más desarrollada. En ocasiones con el inicio de la dentición necesitan calmar sus encías con lo cual muchas veces muerden porque carecen de autodominio y actúan impulsivamente.
Niños de 1 a 3 años: a esta edad comienzan a socializarse, a relacionarse con otros iguales, pero a veces no poseen un lenguaje desarrollado ni tienen habilidades suficientes para comunicarse. La conducta de morder aparece entonces como medio para conseguir un juguete, llamar la atención o expresar distintas emociones: enfado, disgusto, rechazo…En estos casos, la conducta de morder suele desaparecer cuando empiezan a aprender habilidades de comunicación y esto les permite manifestar lo que desean.
También pueden morder si se ven incapaces de enfrentarse a una situación. Hasta que aprenden a jugar cooperativamente, es posible que respondan a las demandas de los demás pegando o mordiendo. A esta edad, delimitan muy bien su terreno y pasan por situaciones que pueden ser relativamente frustrantes para ellos como querer el mismo juguete, lanzarse por el tobogán en el mismo momento…esta sensación de impotencia puede que solo encuentre salida a través del mordisco.
Además puede que utilicen la conducta de morder para sentirse fuertes o incluso para expresar estrés emocional ante situaciones novedosas o cambios en su entorno: nacimiento de un hermano, entrada en la escuela infantil…
LO QUE NO DEBEMOS HACER 
Nunca debemos ignorar la conducta de morder. Por mucho que sea una etapa que acabará pasando debemos saber manejar esas situaciones y asociar siempre consecuencias negativas a esa conducta. Lo más adecuado es retirarle de la situación placentera o de juego donde se encuentra, e incluso es aconsejable que tenga que realizar alguna conducta reparadora con la persona que ha mordido: ayudar a curar, dar un beso, pedir disculpas…
Nunca debemos responder con la misma acción: morder. Morder a un niño que muerde es un gran error. Cuando son muy pequeños no pueden establecer la relación entre el dolor que sienten con el que causan cuando muerden a los demás.
Tampoco debemos usar la ridiculización, la humillación o la violencia para erradicar ese comportamiento. 

COMO ACTUAR
  NO!!. Ante la conducta de morder debemos expresar un no, con la intención de contener y poder detenerlo antes de que muerda.
FIRMEZA Y CALMA. Si la conducta ya ha ocurrido, hay que mostrarse firme y calmado al expresarle nuestro desacuerdo por el comportamiento que ha llevado a cabo. Tenemos que asegurarnos que entiende nuestra desaprobación y debemos alejarlo de la situación en la que se encuentra (rincón de pensar). Es bueno explicarle, adaptándonos siempre a su nivel, que morder hace daño a los demás.
PREVENCIÓN
Ponga límites: antes de comenzar a jugar se pueden poner límites simples y las consecuencias que tendrá el incumplimiento de éstos. Debemos recordar estas reglas consistentemente.
Supervisar de cerca el juego: hay que poner atención a lo que sucede en el juego para poder intervenir antes de que los niños estén fuera de control. Si se organizan los tiempos y las formas de juego se pueden disminuir las circunstancias en las que se muerde. 
Atención con los mensajes de padres y educadores: muchas veces utilizamos gritos cachetes…como método de disciplina para enseñarles que “eso” (agredir) no lo deben hacer. Los adultos somos modelos a seguir por los niños y corremos el riesgo de enseñarles  que la conducta agresiva es aceptable en determinadas ocasiones, sobre todo para resolver problemas. Si somos agresivos cuando estamos enfadados, enseñamos a nuestros hijos a ser agresivos cuando están enfadados. 
Reforzar conductas adecuadas. Siempre que interactúe con otros niños sin mostrar conductas agresivas, debemos hacérselo saber a través de comentarios positivos, diciéndole lo bien que está compartiendo y jugando con sus amiguitos. En estos momentos no hay que referir nada acerca del comportamiento de morder. 

INTERVENCIÓN 
Observar e identificar ante que situaciones se presenta la conducta inadecuada y tratar de evitar que el niño se exponga a esas situaciones. Ej: si suele morder cuando está cansado, no dejarle interactuar con otros niños si no ha dormido la siesta; o si los conflictos surgen con distintos niños, hay que observar la interacción y redirigir el juego o incluso limitar el contacto si es posible y/o necesario.
Enseñar alternativas en vez de morder. Si está enfadado se le puede enseñar a que nos busque, o si es mayor de un año se le pueden asociar palabras con acciones, dámelo, no quiero, mío…si se trata de un niño menor de 18 meses podemos facilitarle juguetes que pueda morder.